Para comenzar esta publicación quisiera aclarar el concepto de crianza respetuosa, también llamada crianza consciente:
Sé que muchas personas piensan que utilizar este tipo de crianza en casa es dejarse dominar por los niños, dejarlos hacer lo que se le dé la gana y por ende son niños “malcriados”, todo esto viene por el desconocimiento y el temor de no saber manejar la situación, por costumbre a utilizar la crianza que sus padres le dieron o simplemente no tener interés de aprender otro tipo de crianza añadiendo además la frase: “es que a mí me criaron así y no soy mala persona”. Entonces es más fácil mandar a callar al niño cuando no se tiene respuesta lógica o dice algo que no nos gusta, es más fácil exigirle que obedezca cuando cuestiona nuestras instrucciones, es más fácil amenazarlo o intimidarlo para que haga lo que queremos, y no hablemos de violencia, porque para algunas personas las nalgadas, jalones de oreja, pellizcos, cachetadas, correazos e incluso lanzar los zapatos no se llama violencia sino “disciplina”, cosa que está prohibida según la ley, aparte la definición de la palabra Disciplina en el diccionario es: “un conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a cierto resultado” (yo no veo ninguna asociación con lo mencionado anteriormente). A mi manera de ver, si nosotras las mujeres luchamos tanto para que se nos respetara, nos trataran como iguales y hoy en día se castigue la violencia (física o mental) de género… ¿por qué apoyarla contra los niños como manera de “disciplina”?. Les explico mi visión de manera fácil con este ejercicio:
Paso 1: Lee las siguientes oraciones: “el niño no me quiso obedecer y le di un jalón de oreja”, “el niño me contestó mal y le pegue en la boca”
Paso 2: Cambia las palabras “el niño” por “mi mujer”, “mi novia” o “mi esposa” y lee de nuevo las mismas oraciones
Paso 3: Date cuenta cómo te sientes y cómo cambias de opinión rápidamente
Entonces si analizamos bien el ejemplo, nos damos cuenta de que vemos a los niños con inferioridad como lo hicieron los hombres hacia las mujeres, lo cual no creo que sea justo, ni mucho menos cierto, los niños son personas al igual que nosotros y están en proceso de aprendizaje al igual que nosotros, y si son nuestros hijos, es nuestro deber protegerlos y velar porque se cumplan sus derechos, no creo que sea correcto ser los primeros en irrespetarlos, utilizar un método de enseñanza canino, ni convertirnos en el gigante que abusa de su poder y tamaño para lograr lo que quiere contra un pequeño que no le llega en fuerza para defenderse.
Dada la explicación anterior sobre lo que erradamente aún algunos llaman “educación y disciplina” te explico lo que significa crianza respetuosa o consciente: se trata de educar a tus hijos desde el respeto humano que le darías a cualquier persona, dando el ejemplo, llamando a la paciencia y la empatía para trabajar los límites, sí, dije límites, porque no se trata de dejar que te dominen y tengan mal comportamiento, que al final es simplemente desconocimiento y aprendizaje, nos son abusadores ni manipuladores, simplemente no saben cómo pedir las cosas ni cómo comportarse con las demás personas, tu trabajo es enseñarle las normas y explicarle cómo deben cumplirse.
A continuación te describo los aspectos fundamentales (*) de la crianza respetuosa:
- Horizontalidad: tratar a los niños como a iguales. No hacer al niño lo que no nos gustaría que nos hicieran.
- Empatía: ser capaces de sintonizar con el alma infantil de nuestros pequeños, reconocer y valorar sus necesidades auténticas sin degradarlas a la condición de capricho.
- Ser responsivos de inmediato y sostenidamente ante las necesidades, sentires y expresiones del niño.
- Límites y disciplina razonable, no punitiva, flexible, democrática, humanizada, respetuosa de los derechos del niño.
Ahora bien, ya entendidos los términos de respeto, igualdad, paciencia y empatía con los que deberíamos criar a nuestros niños, la pregunta es la siguiente ¿Puedo aplicar la crianza respetuosa a mi hijo si tiene una condición especial?… La respuesta es SI, seguro te has confundido un poco cuando los médicos y terapeutas te dicen que el niño debe llevar una disciplina, que debes ponerle límites, que debe llevar una rutina, etc. pero tu hijo es hiperactivo, tiene dificultades para entender, tiene dificultades para expresarse o cualquier otra diferencia que te lleva a perder la paciencia, porque no logras comunicarte con él y no llegas a tu objetivo, terminas estresada porque el niño no deja de llorar y tu “debes” ignorarlo para que se calme, tal vez malhumorada, gritando y capaz en algunos casos hasta una nalgada se te ha salido. Si te ha pasado esto no eres una mala madre, no eres la primera ni tampoco serás la última, a veces son reacciones, son cosas que pasan y vamos a estar claras, nosotras las mamás especiales necesitamos un toque extra de paciencia con todo y no somos perfectas. Lo importante es saber reconocer que no es lo correcto, que debemos aprender a controlar nuestras reacciones para que no se repita la situación y que no debe hacerse intencionalmente JAMÁS, pues siendo nuestros hijos niños especiales, es cuando más paciencia, respeto, empatía y control debemos tener.
No es fácil, tampoco hay una fórmula mágica, pero si tratamos de mantener la calma y cuando llega ese momento dónde vas a explotar respiras profundo, cierras los ojos y te imaginas justo lo que estás a punto de hacer, te aseguro que te arrepientes de siquiera pensarlo y evitas el mal momento, porque es peor hacerlo sin pensar (y sin querer) para luego arrepentirte, cuando ya el mal está hecho y no se podrá borrará de tu memoria y tal vez tampoco de la memoria de tu hijo, es algo que te hará sentir peor aún.
Si ahora están presentes muchas dudas al respecto de cómo saber identificar, por dónde empezar, qué hacer y qué no hacer, qué tipo de educación debo impartir en casa si tengo un hijo con una condición y otro no, entre otras te recomiendo leer la segunda parte de éste artículo.
(*) Extracto del artículo de Berna Iskandar para Inspirulina
Crianza Respetuosa en Niños Especiales (Parte I) – Mamá Especial
Para comenzar esta publicación quisiera aclarar el concepto de crianza respetuosa, también llamada crianza consciente:
Sé que muchas personas piensan que utilizar este tipo de crianza en casa es dejarse dominar por los niños, dejarlos hacer lo que se le dé la gana y por ende son niños “malcriados”, todo esto viene por el desconocimiento y el temor de no saber manejar la situación, por costumbre a utilizar la crianza que sus padres le dieron o simplemente no tener interés de aprender otro tipo de crianza añadiendo además la frase: “es que a mí me criaron así y no soy mala persona”. Entonces es más fácil mandar a callar al niño cuando no se tiene respuesta lógica o dice algo que no nos gusta, es más fácil exigirle que obedezca cuando cuestiona nuestras instrucciones, es más fácil amenazarlo o intimidarlo para que haga lo que queremos, y no hablemos de violencia, porque para algunas personas las nalgadas, jalones de oreja, pellizcos, cachetadas, correazos e incluso lanzar los zapatos no se llama violencia sino “disciplina”, cosa que está prohibida según la ley, aparte la definición de la palabra Disciplina en el diccionario es: “un conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a cierto resultado” (yo no veo ninguna asociación con lo mencionado anteriormente). A mi manera de ver, si nosotras las mujeres luchamos tanto para que se nos respetara, nos trataran como iguales y hoy en día se castigue la violencia (física o mental) de género… ¿por qué apoyarla contra los niños como manera de “disciplina”?. Les explico mi visión de manera fácil con este ejercicio:
Paso 1: Lee las siguientes oraciones: “el niño no me quiso obedecer y le di un jalón de oreja”, “el niño me contestó mal y le pegue en la boca”
Paso 2: Cambia las palabras “el niño” por “mi mujer”, “mi novia” o “mi esposa” y lee de nuevo las mismas oraciones
Paso 3: Date cuenta cómo te sientes y cómo cambias de opinión rápidamente
Entonces si analizamos bien el ejemplo, nos damos cuenta de que vemos a los niños con inferioridad como lo hicieron los hombres hacia las mujeres, lo cual no creo que sea justo, ni mucho menos cierto, los niños son personas al igual que nosotros y están en proceso de aprendizaje al igual que nosotros, y si son nuestros hijos, es nuestro deber protegerlos y velar porque se cumplan sus derechos, no creo que sea correcto ser los primeros en irrespetarlos, utilizar un método de enseñanza canino, ni convertirnos en el gigante que abusa de su poder y tamaño para lograr lo que quiere contra un pequeño que no le llega en fuerza para defenderse.
Dada la explicación anterior sobre lo que erradamente aún algunos llaman “educación y disciplina” te explico lo que significa crianza respetuosa o consciente: se trata de educar a tus hijos desde el respeto humano que le darías a cualquier persona, dando el ejemplo, llamando a la paciencia y la empatía para trabajar los límites, sí, dije límites, porque no se trata de dejar que te dominen y tengan mal comportamiento, que al final es simplemente desconocimiento y aprendizaje, nos son abusadores ni manipuladores, simplemente no saben cómo pedir las cosas ni cómo comportarse con las demás personas, tu trabajo es enseñarle las normas y explicarle cómo deben cumplirse.
A continuación te describo los aspectos fundamentales (*) de la crianza respetuosa:
Ahora bien, ya entendidos los términos de respeto, igualdad, paciencia y empatía con los que deberíamos criar a nuestros niños, la pregunta es la siguiente ¿Puedo aplicar la crianza respetuosa a mi hijo si tiene una condición especial?… La respuesta es SI, seguro te has confundido un poco cuando los médicos y terapeutas te dicen que el niño debe llevar una disciplina, que debes ponerle límites, que debe llevar una rutina, etc. pero tu hijo es hiperactivo, tiene dificultades para entender, tiene dificultades para expresarse o cualquier otra diferencia que te lleva a perder la paciencia, porque no logras comunicarte con él y no llegas a tu objetivo, terminas estresada porque el niño no deja de llorar y tu “debes” ignorarlo para que se calme, tal vez malhumorada, gritando y capaz en algunos casos hasta una nalgada se te ha salido. Si te ha pasado esto no eres una mala madre, no eres la primera ni tampoco serás la última, a veces son reacciones, son cosas que pasan y vamos a estar claras, nosotras las mamás especiales necesitamos un toque extra de paciencia con todo y no somos perfectas. Lo importante es saber reconocer que no es lo correcto, que debemos aprender a controlar nuestras reacciones para que no se repita la situación y que no debe hacerse intencionalmente JAMÁS, pues siendo nuestros hijos niños especiales, es cuando más paciencia, respeto, empatía y control debemos tener.
No es fácil, tampoco hay una fórmula mágica, pero si tratamos de mantener la calma y cuando llega ese momento dónde vas a explotar respiras profundo, cierras los ojos y te imaginas justo lo que estás a punto de hacer, te aseguro que te arrepientes de siquiera pensarlo y evitas el mal momento, porque es peor hacerlo sin pensar (y sin querer) para luego arrepentirte, cuando ya el mal está hecho y no se podrá borrará de tu memoria y tal vez tampoco de la memoria de tu hijo, es algo que te hará sentir peor aún.
Si ahora están presentes muchas dudas al respecto de cómo saber identificar, por dónde empezar, qué hacer y qué no hacer, qué tipo de educación debo impartir en casa si tengo un hijo con una condición y otro no, entre otras te recomiendo leer la segunda parte de éste artículo.
(*) Extracto del artículo de Berna Iskandar para Inspirulina